martes, 21 de febrero de 2012

Jo també sóc l'enemic

#PrimaveraValenciana

Parece que el arma del lenguaje no sólo saben utilizarlo los medios de descomunicación y las centrales lecheras. El lenguaje es un arma común a todos los medios de la sociedad, e incluso "EL ENEMIGO" puede llegar a usarlo con contundencia. Y más cuando el enemigo somos los estudiantes, claro está.

Primavera: florecer, vuelta a la vida de la naturaleza, despertar del letargo del invierno.
Primavera de Praga, Primavera Árabe, Primavera Valenciana. Igual alguno tiene miedo ahora, porque ya la palabra primavera no sólo se usa para protestar lejos de aquí.

Si Gila levantase la cabeza, se sorprendería de que el enemigo sean los estudiantes. Ahora no podrá pedirle al enemigo que ataque después del fútbol, ahora ATACAMOS después de terminar los deberes. Ya está bien de decir que la juventud no se mueve, que estamos dormidos, que somos una panda de niñatos sin futuro y sin preocupaciones ni responsabilidad. Sed sinceros, cuando salimos a la calle tenéis mucho miedo. No somos los borreguitos católicos de las JMJ. Somos jóvenes, estamos hartos y sabemos quién es el culpable de la bazofia de país que vamos a heredar.

Papá, abuelo; a vosotros os persiguieron los grises y no sabemos lo que fue vivir la dictadura. Abuelo, yo no viví la posguerra ni alimentaré a mi familia con dos patatas al día (creo, aunque tal y como me dejas el país, no te lo aseguro). Ahora, escuchad. A nosotros nos pega la policía cuando nos manifestamos por nosotros y por vosotros, mientras lo más bonito que nos llamáis es vándalos y perroflautas. Espabilad, que nosotros todavía podremos ser adultos y cambiar esto "desde dentro", pero para vosotros puede ser la última oportunidad.

Y al resto, mucho meteros con Hugo Chávez, con Venezuela y con los países "del otro lado", pero mientras ellos viven conscientes de sus limitaciones políticas y se adecúan y abren poco a poco sus sistemas, a nosotros nos engañan y nos pegan como asnos a cambio de darnos media zanahoria bien podrida.

Estudiantes, los hijos de puta que os pegan en la calle son los mismos cabrones que en el colegio eran tontos y repetían cada año. Pegan igual que pegaban en las aulas y en el recreo. No saben pensar y sólo les gusta sentirse más fuertes. Salid a la calle, enfrentaos con ellos por las putadas que hacían a quienes queríamos estudiar, escupidle en su placa conseguida sin mérito y no os rindáis. Tendrán porras y pistolas, pero nosotros tenemos inteligencia y cultura, y eso no lo dan unas oposiciones para simios.

Así lo ven desde Venezuela: http://www.avn.info.ve/node/100203

Y así lo veo yo. Tú y los tuyos no, Hermann Tersch.

Hem d'estar orgullosos dels nostres adolescents, són el nostre futur i hem de recolzar-los. Ànim a tots!

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